Cuando dormimos cargamos con el peso de un día de duro trabajo y de vez en cuando algunas preocupaciones que necesitamos sacar de nuestra cabeza para dormir bien. Es imposible pasar una buena noche si no estamos cómodas. Esta es la misión del pijama y el camisón: facilitarnos el descanso.

Todas sabemos que uno de los mayores placeres de la vida es llegar a casa y ponerte la ropa de dormir. Esto es porque aparte de darnos gran movilidad nos envía el mensaje de que nos podemos relajar. Es normal que marcas de moda de calle intenten imitar el modelo pijama para salir de casa, pero no funciona así. Se trata de algo más complejo, no es solamente una cuestión de estética. Todo gira en torno al mensaje de relax que recibimos al ponernos el pijama o camisón.

Una vez explicada su tarea fundamental vamos a hablar de estas 2 prendas. El primer punto a destacar es que todas somos diferentes cuando llega la hora de ir al a cama. A unas les gusta dormir en el lado derecho, a otras en el izquierdo; a unas les gustan las almohadas muy rellenas a otras muy finas; hay quienes prefieren el pijama y las hay que prefieren camisón… Seas de una prenda u otra todas le damos gran importancia al buen descanso.

El segundo punto es la diferencia básica entre uno y otro: el pijama está formado por parte de arriba y parte de abajo. El camisón consiste en una parte de arriba larga, un vestido para dormir. Dejadas claras las diferencias vamos a intentar descubrir cual creemos que es preferible y en consecuencia cuál de estas dos prendas nos haría dormir mejor.

El pijama en invierno nos ayuda a subir la temperatura corporal, a veces demasiado. Hay veces que la sube, en exceso, provocando que nos despertemos entre sudores. En verano sin embargo nos ayuda a mantener la temperatura ideal con unos shorts o bermudas que nos facilitan mucho las cosas.

Existe una confusión acerca de a qué altura se debe llevar el pantalón del pijama. Esto hace que en una misma casa la madre lleve el pantalón por el ombligo, la hermana por las caderas y la pequeña a una altura intermedia. Cada una lo lleva según le parece más cómodo.

Sin embargo el camisón en invierno nos calienta y nos mantiene la temperatura durante toda la noche. Consigue que no nos helemos de frío. En verano resulta mucho más fresco que un pijama y si tienes calor te lo subes y problema resuelto. A hechos prácticos las embarazadas lo saben, para dormir bien es mejor el camisón, mucho más cómodo y nos facilita las maniobras. Nos da libertad.